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Génesis (capítulo 3)

03:15 a.m Mario salta del sueño a su cama, esta vez ha tenido uno verdaderamente extraño. Escuchaba la voz del Horáculo repitiendo incesantemente lo que parecía ser el nombre de una persona, Helena. Y de repente, ante sus ojos se apareció una extraña y desconocida figura.
El cabello rubio, largo y rizado, caía sobre los hombros desnudos. El rostro, de suavizado contorno, se tornaba ligeramente sonrojado en las mejillas. Las ojos, de un claro y brillante azul, rubricados en su contorno superior por unas finas y estilizadas cejas del mismo color que el cabello. Los labios, rosados y carnosos, con una comisura en forma de ‘v’ en el centro del labio superior. El cuello delicadamente alargado y delgado. El pecho, extrañamente abultado, redondeado en la forma, y coronado por unos pezones rosados y ligeramente salientes.
Siguiendo la silueta hacia abajo, la cintura se estrechaba, y en seguida volvía a ensancharse a la altura de las caderas, formando unas curvas perfectamente simétricas a ambos lados. Allí donde muslos y cadera se une, y en lugar del pene, una pequeña hendidura rodeada de bello de color claro.
Mario sintió haber estado admirando esa figura durante horas en su sueño, a la vez que seguía oyendo la voz del Horáculo repetir ese nombre..Helena…Helena…
Tras un momento de angustia causado por el repentino despertar, Mario se levantó y fue a mirar si el bebé se encontraba bien. Éste dormía plácidamente en su moisés, con esa ligera mueca de sonrisa en su carita. Mario pronunció aquel nombre mientras lo miraba, Helena… Colocó un beso en las yemas de sus dedos y lo posó sobre la mejilla de Helena.
Esa misma mañana, las carcajadas de Helena despertaron a Mario pocos minutos antes de que sonara su despertador. Se dirigió al salón, donde se encontró a Helena tumbada en el sofá observando a Carlos como realizaba sus ejercicios.
Mario le interrumpió.
-¡Helena, se llamará Helena!
-Helena? qué clase de nombre es ese?
-No lo sé exactamente, pero me gusta, y creo que al bebé también le va a gustar.
Tras desayunar y dar el biberón a Helena, Mario la sienta en la mochilita que venía dentro del pack de regalos de la tarde anterior, y con ella colgada, se dirige hacia el ayuntamiento para inscribirla en el registro del poblado.
Ivan, el alcalde, queda encantado con la belleza del nombre, y después de cubrir al bebé de besos, garantiza a Mario el buen funcionamiento del taller de carpintería en su ausencia.

Génesis (capítulo 2)

El alcalde recibe la noticia con una excitada alegría, y rápidamente se dirigen hacía la cueva ritual. La ubicación se encuentra en un amplio y luminoso bosque, cruzado por una gran cantidad de caminos que dan lugar a un sinfín de encrucijadas.
Por supuesto, Iván y Mario conocen el camino a la perfección, y pocos metros antes de llegar a la entrada, el sol, perezoso de alzarse cuando se encontraban lindando el bosque, luce ya potente y altivo, inundándola de claridad y calidez. La cueva, tallada por la misma naturaleza en la roca de una pequeña montaña , recibe a los dos extrañados visitantes. Mario e Iván se miran el uno al otro, no escuchan ningún llanto, pero un sonido que todavía no son capaces de identificar, llega a ellos desde el fondo de la cueva.
Efectivamente, nunca habían escuchado reir de aquella forma a un recién nacido. Siguieron ese cálido y magnético sonido hasta que tuvieron a sus pies al bebé más bello qué jamás había conocido el poblado. Envuelto en delicadas ropas y sobre unos mullidos cojines,como era habitual, pero sonriente y con sus enormes ojos azules bien abiertos, como si ya les estuviera esperando.
Mario se arrodilló, y para cuando lo tuvo entre sus brazos, el bebé ya estaba jugueteando con sus enormes dedos. La criatura seguía riendo y jugando, mientras la expresión en el rostro de los dos adultos cambiaba por momentos, primero sorpresa, luego alegría, y finalmente, una paz como jamás habían sentido.
La piel del bebé era de un blanco reluciente bajo los rayos del sol, excepto en sus pequeñas y rechonchas mejillas, donde ésta se tornaba sonrojada. Tenía algo de cabello, rubio y muy fino, y sus enormes pupilas azules estaban arropadas, en una perfecta comunión, por el blanco de sus ojos.
En ese mismo momento, Mario decidió pedirle a Iván, poder hacerse cargo de la criatura hasta que tuviera la edad para ingresar en la escuela. El alcalde accedió a la petición del joven carpintero sin ni siquiera pensarlo.
Mario atravesó la mañana y el bosque con el bebé en sus brazos.
Normalmente, cada vez que se producía un nacimiento en el poblado, el alcalde acompañaba al futuro tutor a las dependencias del ayuntamiento, para inscribir a la criatura en el registro y ponerle el nombre que el tutor escogiese. Pero esta vez, Mario pidió a Iván que retrasase ese momento hasta el día siguiente, para poder pensar bien en el nombre que le pondría.
De camino a casa, se detuvo en una tienda especializada en bebés y le compró la ropa y el alimento necesario para los primeros meses. Una vez en casa, Mario iba a ponerle el pañal y a vestirlo cuando se dio cuenta de que había algo extraño en el cuerpo del bebé. Éste, ajeno a todo, no paraba de mover sus brazos y sus pies mientras observaba el que sería su nuevo hogar.
El bebé no tenía pene!!!
El primer pensamiento de Mario fue que estaba enfermo, pero después de observar su preciosa carita de felicidad y de volver a escucharle sonreir, descartó esa posibilidad. Así que pensó que no sería nada grave, y que todo acabaría yendo hacia la normalidad en el cuerpo del bebé. Le puso el pañal, lo vistió, y tras un pequeño tour por toda la casa, lo acostó junto a él en el sofá.

19:40h Suena el timbre de la casa.
Mario coge al bebe, ya despierto, en sus brazos y camina hasta la puerta de entrada. Para su sorpresa, al abrirla se encuentra con Iván, acompañado de Julio, el jefe de obras del poblado, y de Héctor, el ayudante de Iván que se ha estado encargando del taller durante todo el día. Detrás de ellos, una enorme montaña de regalos para el bebé; un moisés y una cuna, un parque de actividades, y toda clase de peluches y juguetes.
Mario lo coloca todo en la habitación del bebé y prepara té para todos. Con el té ya servido, los intrépidos visitantes se colocan uno detrás del otro delante del bebé y comienzan un cómico carrusel de carantoñas y divertidas muecas para hacerle reir.
carlos está a punto de llegar, pero los tres visitantes deben irse sin esperar más. Se despiden de Mario con un fuerte abrazo y le dan un último beso, cada uno, al bebé.
Ninguno parece haberse dado cuenta de que nunca se habían comportado así con un recién nacido. Los hombres del poblado se limitan a cuidar de los bebés hasta que pueden entrar a la escuela, sin mayor pasión que la que pueden mostrar en sus trabajos.
Por momentos, Mario pensó en comentar al alcalde y al resto de visitantes el extraño fenómeno de la ausencia de pene en el cuerpo del bebé. Su mayor preocupación había sido si el bebé podría orinar sin tener pene, y como tras cambiarle por primera vez, vio que el pañal estaba húmedo, se quedó más tranquilo, y no le dio mayor importancia.
La noche y Carlos llegaron de la mano, pero esta vez, Mario no les esperaba solo. El profesor de educación física recibió la sorpresa en cuanto llegó al salón, y rápidamente se imaginó a un nuevo gimnasta a sus órdenes.
La criatura se quedó dormida en seguida, y los dos hermanos no tardaron en hacer lo propio.

Génesis (capítulo 1)

“GÉNESIS”
08:00 a.m, suena el despertador de Mario. Sin ningún tipo de reniego o queja, detiene el zumbido posando su mano derecha sobre el pulsador. Sus sentidos comienzan a despertarse uno a uno.
Abre los ojos, lentamente, la claridad que entra por el ventanal va dilatando sus azules pupilas,y el aroma del café que ha preparado el madrugador Carlos acaba activándole por completo.
Mario y Carlos viven en la misma casa, hasta el momento son los dos únicos varones que llegaron al mundo juntos, se podría decir que son hermanos.
Mario es carpintero en el poblado, y Carlos se encarga de mantener en forma a los chicos en la escuela, es el profesor de educación física. Se levanta siempre a las 6 de la madrugada para hacer sus primeros ejercicios y estiramientos del día,y desde que prepara esos riquísimos desayunos para su hermano, Mario no puede negarse a acompañarle en sus ejercicios, una vez han desayunado.Llegado el momento, los dos se ponen en marcha. Carlos se dirige a la escuela, y Mario a su taller de carpintería.
Una vez en el taller, Mario recibe la visita de Ivan, el nuevo alcalde del poblado.
Hace ya más de un año que no se produce ningún nacimiento, e Iván, preocupado, pregunta a Mario como transcurren sus noches. Mario es el mensajero, él ha sido elegido por el horáculo para recibir el mensaje, a través de sus sueños.
El horáculo, se comunica así con los hombres del poblado cada vez que se va a producir un nuevo nacimiento en la cueva ritual. Cuando eso ocurre, el alcalde y el mensajero deben presentarse a la mañana siguiente en la cueva, donde encuentran a un nuevo bebé varón envuelto en delicadas ropas.
El bebé, queda bajo la tutela y cuidado de uno de los hombres del poblado, hasta que tiene edad para ingresar en la escuela, más o menos a los 6 años. Los niños viven y reciben la educación necesaria en la escuela hasta los 18 años, en ese punto se matriculan en la escuela superior de oficios, donde aprenderán el que ellos elijan.
En el taller de carpintería, Mario e Iván tratan de encontrar explicaciones al misterio de la ausencia de nacimientos. Mario está completamente seguro de no haber recibido ningún mensaje del horáculo. Ivan , por su parte, cada mañana envía a uno de sus ayudantes a la cueva ritual para que se asegure de que no haya ningún bebé. Ambos se preguntan qué puede haber currido.
Sin haber llegado a ninguna conclusión, Ivan se despide de Mario para volver al ayuntamiento del poblado.
Trascurre la jornada, y al anochecer, Mario y Carlos vuelven a encontrarse en casa. Cenan, dialogan y se van a descansar a sus respectivos dormitorios.
07:55 a.m. el despertador no ha sonado, pero Mario se incorpora en la cama agitado y nervioso. En sus sueños, ha escuchado como el horáculo le anunciaba la llegada de un nuevo nacimiento, que cambiará por completo la vida en el poblado.
Como una exhalación, se viste, engulle parte del desayuno preparado por su hermano, y se pone en camino. Durante el trayecto a casa del alcalde, las palabras del horáculo no dejan de repetirse en su cabeza “cambiará por completo la vida del poblado”.

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