Cuaderno de metro Día 41 (mente en blanca)

Eso, es todo lo que puedo conseguir. Es el mayor nivel de meditación que soy capaz de mantener durante un periodo de tiempo más o menos prolongado.
Una blanca dura el doble que una negra, y cuatro veces más que una corchea. Efectivamente, una blanca es la duración de una nota musical. Así pues, cuando no pienso en nada, estoy pensando en música, cualquier estímulo es suficiente. Ahora mismo tengo la canción de la serie de animación de la pantera rosa ‘loopenado’ por mis neuronas, porque uno de mis contactos de messenger tenía la palabra ‘Pink’ en su nick.
Una parte de mí querría conseguir un mayor nivel de meditación, es decir, conseguir dejar la mente en blanco. Conseguir que mi cerebro se dé un merecido descanso, pero nunca hay tiempo para meditar, nunca hay tiempo…
El fuego siempre encendido, siempre cocinando ideas, música, pensamientos. Quiero parar por un momento, siento que mi cabeza va a explotar, pero nunca hay tiempo…
Si cierro los ojos, aun puedo oír, si me tapo los oídos, aun puedo oler, si me tapo la nariz, aun puedo sentir el sabor de mi propia saliva. Estímulos, estímulos, todo son estímulos, todo está enfocado a no darme reposo. Ya no quiero más, pero nunca hay tiempo…

P.D: Hola amigo, no te imaginas cuanto deseo reunirme contigo. Así, cuando el tiempo haya desaparecido, podré encontrar un huequecito para descansar la mente.

Cuaderno de metro Día 40 (errores)

El exceso de confianza, induce al error.
La inseguridad, induce al error.
El miedo, induce al error.
El desdén, induce al error.
La elección, induce al error.
El intento, induce al error.
El error, induce al error.
La palabra, induce al error.
La acción, induce al error.
Compadecerse de uno mismo, induce al error.
La masificación, induce al error.
La inteligencia, induce al error.
La existencia, induce al error.
La muerte es un acierto seguro, la verdad absoluta.

P.D: Querido Stieg, ahora que te encuentras ante la verdad absoluta, crees que ha merecido la pena estar toda la vida equivocándose?

Cuaderno de metro Día 39 (a la vuelta)

Hoy estoy escribiendo a la vuelta de las clases. En el trayecto de ida, me encargué de darle un repaso a la lección que tocaba hoy. La experiencia me ha satisfecho notablemente, y así voy cogiendo la costumbre de implementar en mi vida diaria actividades educativas fuera de horario lectivo. Creo que al final conseguiré estudiar y todo!!
Siempre me ha gustado aprender, pero nunca lo he considerado un esfuerzo, y la verdad es que el hecho de no esforzarme, no ha sido el mejor camino que podía haber tomado en mi vida.
Muchas veces pienso que las cosas que estoy haciendo ahora, sólo las podría haber hecho en este momento de mi vida, viendo lo que he visto y habiendo vivido lo que he vivido.
Aunque no sé qué creer…
Pese a todo, sigo teniendo la sensación de que llego tarde a todo, a estudiar, a ser padre, a ser adulto, a tener un hogar.
Tengo bien claro que seguiré siendo joven eternemante, pero creo que hay una parte de la juventud de la que debo deshacerme.

P.D: mi gran amigo! un guía espiritual que no me guía, un consejero que no me aconseja, un amigo que no me da un abrazo cuando lo necesito. Alguien de quien no espero nada, y qué no tiene nada que ofrecerme. Así somos todos en cierto modo.

Cuaderno de metro Día 38 (tetris)

Un puzzle neurótico…
En el resto de puzzles del mundo, uno no coloca una pieza si no quiere, si considera que cualquier otra pieza será más adecuada en ese momento.
No sé como lo sentirán el resto de las personas, pero yo siento que mi vida es como una partida de tetris. Cada pieza que cae debe ser encajada si no quiero acabar pasándolo mal. Esas piezas pueden ser personas, situaciones, problemas…
Dependiendo del estado en el que me encuentre, soy capaz de ver más o menos piezas de las que aparecen en la fila preparadas para ir cayendo, con el consiguente desahogo que supone conocer de antemano las piezas que van a ir precipitándose en mi vida.
Miro un poco hacia atrás y veo como he ido sorteando las piezas, encajándolas como buenamente he podido, consiguiendo líneas para liberar mi pantalla. Líneas de 1, 2, e incluso 3 niveles. Pero nunca he conseguido un tetris, esa jugada maestra que te permite relajarte un poco al haber liberado tu pantalla de golpe, pudiendo así darte el lujo de ser un poco feliz, y entretenerte a bailar la musiquita dichosa del juego.

P.D: Mi querido amigo, hoy he leído como despotricaban sobre ti una jauría de envidiosos, ávidos de un protagonismo que sus mediocres cualidades periodísticas no les ofrecen.
Lo que tú creaste, y que tu maltrecho corazón no te permitió disfrutar, va mucho más allá de todas las conjeturas e hipótesis que se puedan derramar sobre tu figura. Yo seguiré defendiendo tu honor, que para eso están los amigos.

Cuaderno de metro Día 37 (adicto)

Hoy quiero dar un repaso a todas mis adicciones, intentando desgranar, y en último término decidir, si deben seguir encuadradas dentro del género.
Antes de nada, debo aclararme a mí mismo qué es una adicción. Desde mi humilde punto de vista, una adicción no es más que una actividad que se repite con menor o mayor periodicidad en nuestras vidas, y que, ante la ausencia de dicha actividad, reaccionamos de forma negativa, ya sea manifestando nervios, ansiedad o irritabilidad.
Una vez aclarado, ya puedo empezar.
Así, de un vistazo rápido, veo muy pocas actividades en mi vida que realmente pueda catalogar como adicciones.

El sexo
Es cierto que ante la ausencia de sexo, puedo llegar a ponerme nervioso, o a mostrar disconformidad por esa situación.

La música
No pasa un sólo día de mi vida en el que no escuche música, y la mera idea de no hacerlo, ya me genera todos esos estados alterados que mencionaba antes.

Salir a bailar
Parece increíble, pero es cierto. En alguna ocasión, cuando llevaba cierto tiempo sin salir a bailar por las noches, mi ánimo parecía decaer día tras día, me volvía mucho más susceptible de lo que en realidad soy, y no conseguía concentrarme en nada.
Buenas tardes, me llamo Lorenzo, y soy un adicto.

P.D: Estimado amigo, Millenium sigue arrasando en ventas. Te has planteado, por si algún día vuelves, escirbir una novela exclusiva para eBooks? Qué opinas sobre este fenómeno? Crees que se salvarán árboles? que cuidaremos el medio ambiente? o que conseguiremos que el monstruo de la globalización debore también al arte de las letras?

Cuaderno de metro Día 36 (rebajas)

Hoy, lunes 24 de enero, he tenido mi primera jornada de rebajas en 3 años. Y no es que huya de las susodichas para comprar durante la temporada regular, más bien no me compraba ropa desde las rebajas de hace 3 años.
Lo reconozco, no soy un amante del consumo textil, quizá ni siquiera sea una persona que cuide especialmente su imagen personal. Aunque, pensándolo bien ¿para qué iba a tener una imagen personal cuidada al detalle, coherente, continuada, si luego mi propia personalidad está llena de ambigüedades y de recovecos laberínticos? Sea como sea, no puedo ni quiero evitar la agradable sensación que supone tener ropa nueva, con nuevos coloridos. A fin de cuentas, si mi forma de comportarme es caótica y cambiante, un pequeño cambio de vestuario tampoco supondrá un terremoto haitiano en mi vida.

P.D: Monsieur Larsson, las estaciones de metro pasan casi sin darme cuenta, quizá un reflejo de lo que podemos llegar a perdernos durante el camino que nos conduce a un fin.
‘la vista en la meta, y el corazón en el camino’

Cuaderno de metro Día 35 (valiente)

Nunca he sido una persona valiente, pero hay veces en las que uno se para a pensar y se dice a si mismo:
si un jodido cerdito, de los rosas (ni siquiera de pata negra) llamado Babe, pudo ser un valiente, cómo no iba yo a serlo?
Doy pasos sin mirar al suelo, no por insensatez, sino porque estoy mirando a los ojos de la persona que me acompaña.
Tengo el mismo miedo a caer que podría tener cualquier ser humano tan bobo como yo.
Es cierto que los niños tampoco miran por donde pisan, es cierto que caen, se rompen un hueso, y en dos semanas vuelven a estar brincando. Es cierto que cuando te rompes un hueso con casi 30 años, necesitas algo más de dos semanas para recuperarte, e incluso es posible que nunca llegues a recuperarte del todo. Es cierto que yo ,como adulto, no me he caído nunca, pero , eso sí, he escogido todos los caminos incorrectos habidos y por haber.
Lo reconozco, tengo más miedo a volver a escoger un camino incorrecto que a caer en el camino.

P.D: Stieg, amigo, se me antoja absurdo pedirle consejos a un muerto, aunque quizá sea tan absrudo como pedírselos a alguien que esté vivo. En el fondo creo que los mejores consejos siempre llegan cuando no los pides, cuando los recibimos desde la objetividad, cuando no estamos condicionados por lo que queremos oir.

Cuaderno de metro Día 34 (stop & go)

Todo ha sido como una parada obligada, y, como no podía ser de otra forma, vuelvo a incorporarme a la carrera. Parece que por fin he agarrado a Madrid por las muñecas, le he mordido el cuello, la he besao, y le he hecho sentir el dominio.
Supongo que mi timidez propició el ’stop’ a la llegada a esta nueva ciudad, con nuevas personas,y con distintas formas de divertirse.
La superación de esa tímidez es la que me ha lanzado de nuevo a la carrera.
En definitiva, las personas son personas aquí y en la luna, y, por qué iba a negarlo, no se me dan del todo mal.
Pero poco a poco tigre! Primero hay que calentar los neumáticos!

P.D: Dear friend, algún día me contarás como fue tu adaptación al más allá? Estaría bien….

Cuaderno de metro Día 33 (olvido)

No, esto no es un homenaje a la gran diva Alaska, mas bien quiere decir que me he olvidado mi bloc de notas en casa y que estoy escribiendo el cuaderno sobre un aburrido folio de papel.
Es cierto que muchas veces olvido cosas que no querría haber olvidado, pero, qué pasa con todas esas cosas que quiero olvidar y no puedo?
A veces los recuerdos se convierten en un instrumento de autoflagelación, pasan a ser ese jodido archivo oculto en esa jodida carpeta imborrable de windows.
Es probable que sea fisiologicamente imposible olvidar, y que todo quede guardado a la espera de los estímulos adecuados. O por el contrario, nuestro cerebro acaba desechando toda aquella información que considera obsoleta e inservivble para la supervivencia en el presente.
Sea como sea, no creo que sea cuestión de tiempo, es decir, del tiempo que haya trasncurrido desde que nos ocurre algo, hasta el momento en el que lo recordamos. Quién no recuerda la primera vez que probó un cigarro o el primer beso?
Pero quíen recuerda su trigésimo primer cigarro o su décimoquinto beso?

P.D: Querido Stieg, me ha parecido leer que tu hija va a escribir un libro, qué opinas al respecto? Por mi parte, yo estoy seguro de que si intentase levantar una casa como era capaz de hacer mi padre, los propietarios iban a quedar peor que los haitianos!

Cuaderno de metro Día 32 (evocador)

Hoy jueves, me ha apetecido escuchar música con mi reproductor portátil, que no es ni el móvil ni un mp3. Probablemente se le acaben las pilas antes de que llegue a la escuela.
Estoy escuchando una sesión de música que grabé especialmente para una persona en particular. Inevitablemente, tema tras tema, voy recordando momentos que pasé junto a esa persona. Es curiosa la capacidad que tienen ciertas cosas para activar recuerdos que por si solos probablemente nunca habrían aflorado. Recuerdo mi vida en Barcelona, casi tan desordenada, o porque no, más desordenada que la que estoy viviendo en la capital. Recuerdo los paseos en bici por el puerto, las caminatas por la calle marina a altas horas de la noche, los jueves que empezaban por la mañana pero no acababan hasta el viernes al mediodía.
Tantas historias, tantos recuerdos, que a uno le parece haber acabado realmente una vida, para comenzar una nueva. Una nueva vida que, por otro lado, ya comienza a acumular recuerdos propios, personas especiales, noches memorables…
Aunque como decía Gollum:
“..frías las manos y el corazón del viajero lejos de su región..”

P.D: Hola Stieg, supongo que para ti también comenzó una nueva vida al morir,no? Así pues, mi marcha de Barcelona se podría relacionar con la muerte?? Extraño pensamiento…

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